CAFAYATE-POR SILICIO SANAGASTA.- La historia de la ciudad de Cafayate justificarìa que hoy se hallara en un lugar preponderante dentro del concierto de los municipios de la zona y sin embargo, a pesar del nivel alcanzado todavìa le resta un impulso màs para estar a tono con los imperantes que demanda esta hora de progreso.

En efecto, Cafayate todavía conserva esa bohonomìa propia de los pueblos ancestrales que siendo un valor importante en sì mismo, sin embargo hoy debe sumársele además el valor agregado de las ideas que están renovando el mundo.

Esto solamente podrá ser posible en base a un imperativo de educación cívica desde el municipio, donde se ponga en práctica la gestión asociada derramando para toda la sociedad la apertura que consagra una participación efectiva del vecino en las decisiones de la cosa pública.

Nada se hará, ningún camino será abonado por el progreso sino se cambia la mentalidad política, sino se abandona la ya obsoleta estructura mental de tratar al municipio como una estancia gobernada por un patronazgo individual.

Los tiempos reclaman una capacitación urgente de la dirigencia en los temas que están modelando el mundo manejado por la tecnología como forma de garantizar a los vecinos un concepto saludable de convivencia, caso contrario ocurrirán dos cosas: Por una parte continuará la migración de pobladores hacia centros urbanos en busca de mejores oportunidades donde sólo terminan agrandando los asentamientos, y dos, se deprimirán las posibilidades de que una democracia participativa permita que todos tengan la misma oportunidad y entonces sólo los grandes emprendimientos, generalmente de capitales extranjeros continuarán estableciéndose y pagando ingresos limitados.

Si estos cambios no comienzan a ejecutarse rápidamente, Cafayate dejará con el tiempo de ser aquella prometedora «Tierra del Sol y del buen vino» para convertirse en una factoría al servicio de patrones extranjeros.