Mientras el Banco Central se compromete a seguir recortando su tasa de interés, la inflación anual de Brasil se aceleró más de lo esperado en la primera quincena de agosto, interrumpiendo así 14 meses de desaceleración.

Según los datos oficiales, los precios al consumidor subieron un 4,24% la primera mitad de agosto respecto al mismo período del año anterior, por encima de la mediana de las estimaciones, que apuntaba a un 4,12%.

Lula da Silva, presidente de Brasil. Foto: Reuters. Lula da Silva, presidente de Brasil. Foto: Reuters.

De todas maneras, meses de costos de endeudamiento de dos dígitos provocaron el estancamiento de la demanda de los consumidores y la actividad manufacturera, lo que causó la molestia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en búsqueda de un crecimiento sólido para la mayor economía de América Latina.

La situación se complicó el 15 de agosto, cuando la estatal Petróleo Brasileiro SA subió los precios mayoristas de la gasolina y diésel para reducir la brecha de costos con los mercados internacionales. Además, después de un periodo vendiedo combustibles en el mercado local con importantes descuentos, Petrobras sorprendió a los analistas con la magnitud del ajuste.

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