El terremoto de magnitud 7,6 que golpeó la costa occidental del centro de Japón dejó un saldo mayor a los 50 muertos, mientras continúan las labores de rescate y la búsqueda de personas atrapadas bajo los escombros de construcciones que se derrumbaron.

Además, debido a la dimensión de los destrozos, los ciudadanos de las áreas más damnificadas ven imposibilitada la realización de tareas cotidianas, como conseguir agua potable o abastecerse de alimentos en un supermercado. 

Es que la falta de suministros sumada a la escasez de electricidad en la zona, produjeron que algunos comercios cerraran sus puertas.

La situación de los habitantes de las ciudades más golpeadas por el terremoto es preocupante: «90% de las viviendas fueron destruidas completa o parcialmente», dijo el alcalde de Suzu, añadiendo además la cantidad innumerable de evacuados, de ciudadanos sin luz en sus casas y de desaparecidos entre los escombros.

Canal 26