CAFAYATE – REDACCIÒN. – Todo comenzó como una idea del empresario, Arnaldo Etchart, allá por 1974, como una forma de homenajear a las costumbres vallistas, a los trabajadores de la viña, en fin, sazonar con música y canto la belleza de esa tierra.

Con el paso de los años, la Serenata a Cafayate, terminó convirtiéndose en un evento de enorme potencial analítico según claro, la exploración de sus múltiples dimensiones que remiten a los distintos ámbitos de la vida cafayateña: el trabajo, las relaciones sociales, las celebraciones y los sentidos que todo este universo condensa.

Así, la Serenata puede ser comprendida no sólo por carácter festivo y su condición de espectáculo folklórico, sino como un entramado complejo de situaciones que a lo largo de las décadas fue operando transformaciones con impacto en la producción, el turismo, la hotelería, la gastronomía, incluso en la vida de relación de las propias familias cafayateñas. Tal es la importancia y la dimensión de este Evento anual.

La Serenata de Cayafate es una de las fechas más importantes en la provincia de Salta. En esta bella ciudad, dueña de paisajes imponentes, se festeja lo más puro de las tradiciones de la región.

Enclavado en los Valles Calchaquíes, Cafayate se erige como una zona vitivinícola por su basta producción de vinos de altura. Una industria que lleva años en la zona, ayudada de un clima propicio para su desarrollo. Y, si el buen vino no puede faltar en las mesas cafayeteñas, la buena música tampoco.

Así, pues, la Serenata vino a poner en valor al recorrido conocido como «La Ruta del Vino», convirtiéndose en un espectáculo que ha trascendido las fronteras de la provincia formando parte en la actualidad de la oferta turística que ofrece esta ciudad a sus visitantes.

Pero la Serenata, brinda un espectáculo musical que ha trascendido las fronteras de la provincia y en la actualidad forma parte de la oferta turística salteña para quienes deseen recorrer este pequeño pero adorable poblado.

Cafayate tiene sueños y recuerdos que transitan las brumas de la historia haciendo brotar imágenes de tiempos en que las serenatas forjaban la fraternidad y la hospitalidad para todos esos guitarristas y bandonenistas que junto a los copleros vallistos se congregaban en la zona.

Los relatos de aquellos que presenciaron las primeras reuniones dan cuenta de la fraternidad y la hospitalidad que emanaban de estas serenatas, que aglomeraban guitarristas, bandoneonistas y copleros de la zona. El escenario elegido para esta convocatoria se ubicó en un terreno frente a la esquina de la Plaza Principal, que fue bautizado como escenario Payo Solá, en homenaje al bandoneonista de los carnavales salteños. En esos tiempos el espectáculo se centraba en artistas locales, pero con el pasar de los años, esta festividad se extendió a todo el pueblo, y lo hizo participe de uno de los eventos más concurridos en Salta.

Cuando la Serenata pasó a ser parte del patrimonio cultural y con el reconocimiento del Gobierno, se fue expandiendo hacia otros rincones del país, y pasó a formar parte de los festivales más importantes a nivel nacional. Reconocidos personajes del folclore pasaron por estos escenarios: César Perdiguero, Jaime Dávalos, Eduardo Falú, Cuchi Leguizamón y Manuel J. Castilla.

Este festival permitió potenciar el desarrollo del sector hotelero, gastronómico, y la venta de artesanías locales que potencian el recurso turístico de la provincia, plagada de hermosos paisajes.

Sin duda, este festival invita a los amantes del folclore y el buen vino a adentrarse en este mágico mundo que entremezcla sus viñedos con lo más puro de las tradiciones. Cafayate es fiesta, es alegría y, sobre todo, es compartir. Una de las celebraciones más destacadas del calendario cultural salteño que ha logrado posicionarse en todo el país y que cada año espera con los brazos abiertos a todos aquellos que quieran venir a disfrutar.