CAFAYATE – POR EL DR. NIKOS ODISSEAS.- Antes que nada, debemos aclarar que «Hybris» es un término griego que se refiere a la arrogancia desmedida, la insolencia o el desafío excesivo; una patología que suele afectar a los gobernantes desde la más remota antigüedad. Se utiliza para designar un comportamiento desmesurado que va más allá de los límites aceptables, y a menudo conlleva consecuencias negativas.

El «Mal de hybris» se utiliza para describir situaciones en las que una persona exhibe una soberbia extrema, desafiando normas, límites o valores aceptados. Esto puede conducir a errores, desgracias o caídas abruptas debido a la falta de humildad y respeto.

En la historia, hemos presenciado el ascenso y la caída de líderes cegados por lo que se llama «Mal de Hybris», y ocurre cuando la arrogancia desmedida que los lleva a desafiar límites y a desconsiderar consecuencias. En todos los casos, dice la medicina, quien resulta afectado por este mal termina asumiendo actitudes peligrosas para la comunidad.

Los síntomas y las consecuencias

El primer problema y el más evidente que exhibe alguien afectado por el «Mal de Hybris» es la desconexión con la realidad. La creencia exagerada en sus propias habilidades y decisiones puede llevar a un líder a ignorar la voz de la población y de los expertos, tomando decisiones unilaterales que pueden tener consecuencias desastrosas.

Desafío a las Instituciones:

El gobernante afectado por la hybris tiende a ver a las instituciones y controles como obstáculos que deben superar en lugar de salvaguardas necesarias. Este desafío constante a las instituciones democráticas puede erosionar la base misma de la gobernabilidad, debilitando la confianza de la ciudadanía y generando tensiones sociales. Asì, se inaugura el camino de la tiranìa.

Falta de Responsabilidad:


La hybris a menudo lleva consigo la falta de autocrítica y la incapacidad para reconocer errores. Un gobernante afectado por esta condición puede ser reacio a asumir responsabilidad por decisiones equivocadas, creando un entorno en el cual la rendición de cuentas y la transparencia se convierten en conceptos distantes.

Decisiones Impulsivas:


La necesidad constante de demostrar poder y superioridad puede llevar a decisiones impulsivas y riesgosas. Estas acciones, basadas más en la necesidad de mantener una imagen de invulnerabilidad que en la consideración cuidadosa de las consecuencias, pueden tener impactos negativos a largo plazo en la estabilidad y prosperidad del lugar que se gobierna.

Impacto en las Relaciones Institucionales:


La «Hybris» también puede influir en las relaciones exteriores de un lugar. Un líder arrogante puede alienar a aliados y desafiar a adversarios de manera imprudente, debilitando la posición global de su lugar de gobierno y generando tensiones políticas innecesarias.

Conclusión:


El «Mal de Hybris» representa un desafío significativo para cualquier sociedad que tenga un gobernante afectado por esta condición. La lucha contra la Hybris no solo implica abordar los problemas actuales, sino también trabajar para prevenir que este tipo de comportamiento llegue al poder. La importancia de líderes humildes y conscientes de sus limitaciones se vuelve evidente cuando consideramos las devastadoras consecuencias que pueden surgir cuando la arrogancia desmedida guía las decisiones políticas.