Cuando el pasado 7 de octubre de 2023 se desató un nuevo choque entre Israel y Hamas, luego de que el grupo islámico haya perpetrado el violento atentado contra civiles que asistían a un festival en cercanías del kibutz Nir Oz, se activó una cuenta regresiva en Oriente Medio y las zonas cercanas.

El ataque terrorista llevó a la inmediata, comprensible y legítima reacción de los israelíes y el primer ministro Benjamín Netanyahu no demoró ni un instante en declarar abiertamente la guerra contra los islamistas radicales, sin embargo, y pese al pleno derecho de defensa que asiste al gobierno de Tel Aviv, la otra cara, tal vez la más dramática del conflicto, afloró del modo más cruel e irreversible.

La estrategia militar de los israelíes ya mató a más de 23.400 personas, pero la tragedia suena aún mucho peor al advertir que casi 10.000 de esas víctimas son menores de edad.

El 85% de la población gazatí fue desplazada de sus hogares y la escasa ayuda humanitaria que entra en el enclave (producto de las trabas impuestas por el gobierno de Israel) no es suficiente para paliar la profunda crisis que atraviesa la región. La ONU informó que con más temprano que tarde veremos morir más personas por enfermedades que por las bombas, debido a la falta de suministros y al colapso sanitario.

Canal 26